Esta opción está pensada para quienes ya tienen claros los equipos principales pero necesitan apoyo en la puesta en marcha. Incluye la revisión de parámetros de presión y flujo, la calibración del controlador lógico programable para la dosificación de inhibidores de incrustación, y la verificación de la conductividad del agua de alimentación. No se trata de un servicio genérico: cada paso se ajusta al esquema real de la planta, con decisiones concretas sobre frecuencias de retrolavado y umbrales de alarma. El resultado es un arranque controlado, sin rodeos ni promesas vacías.